Hola de nuevo!
¿Qué tal de fin de semana? Por aquí todo bien, volviendo a la rutina y sobre todo a los apuntes, que la semana que viene ya empezamos con los exámenes otra vez, concretamente el primero de «elettronica 1». ¡Con lo bien que estaba yo en casita hace nada…!
Pues como ya os dije ayer, tengo un montón de cosas que contar de estos ventitantos días de vacaciones en España, y como siempre lo mejor es empezar por el principio, que en este caso fue la odisea del viaje de vuelta a casa. Espero que lo que os voy a contar no os desanime para hacerme una visitilla este año, porque la verdad es que viajar entre Santiago y Genova es una locura: un millón de etapas entre autobuses, trenes y aviones, total, que cuando por fin llegas a tu destino estas esperando a que te sellen la compostelana!
A las 7:30 de la mañana ya estaba sonando el despertador. Teníamos que madrugar para coger el bus urbano a las 8:20 hasta Brignole, aunque nos bajamos un par de paradas antes para comprar unas focaccias para llevar a casa. Luego vino el tren a Milano Centrale de las 9:10, y después un autobús que va del centro de Milán al aeropuerto de Malpensa. Al llegar al aeropuerto, cola de media hora en el mostrador de facturación, coger las tarjetas de embarque, pasar el control… total, que pasaba de la una y todavía estábamos en Italia! Pues fue en este momento cuando nos encontramos con 2 chicas de Santiago que hacían el Erasmus en Parma, que nos contaron que habían preguntado por los retrasos al facturar, y les habían dicho que de momento la salida estaba fijada una hora más tarde de lo previsto… Ya no podíamos coger el enlace en Madrid, pero al menos aprovechamos para comer los bocatas que llevábamos de casa, y sacarnos unas fotos con Hagrid.

Después de casi dos horas esperando en Malpensa por fin nos subimos al avión rumbo a Madrid, y una hora y cuarenta y cinco minutos más tarde pisamos suelo español. A pesar de la carrera que nos pegamos por el aeropuerto con las maletas, no pudimos coger el enlace, porque por lo visto nuestro avión, del que ya teníamos las tarjetas de embarque, a pesar de que se veía a través del cristal ya no estaba allí (¿?). Misterios de Iberia.
En el mostrador de información nos dijeron que ya no quedaban plazas para volar a Santiago ese día, y que tendríamos que esperar al siguiente. Les dimos la opción de cambiar de destino a Coruña, y por fin encontramos una solución. Nos dieron unos vales para cenar en el aeropuerto, y nos dijeron que teníamos que esperar a las 23:00 para salir.
Pues ahí no acaba todo, a las 22:30 estábamos en el mostrador para hacer el embarque, pero no llegaba nadie, la gente se ponía nerviosa, saltaban dentro del mostrador de atención al cliente, les robaron los teléfonos, empezaron a patadas con las puertas, a gritar consignas con un megáfono… total, que tuvo que venir «la policía» (porque era sólo una y pequeñita) a reducirlos a todos.
A las 00:30 nos subimos al avión, demasiado tarde para que nos dejasen aterrizar en Alvedro porque ya estaba cerrado, pero no nos lo dijeron hasta que ya estábamos en el aire, así que llegamos a Santiago 5 horas y media más tarde, y con nuestras familias esperándonos en Coruña.


¡Buf! menudo viaje! (y menuda actualización más larga…) Pero por fin estábamos en casa, con muchas ganas de ver a la gente, y un montón de cosas que celebrar… Si queréis saber más, tendréis que seguir visitando este blog.
Besiños a todos desde Genova. Hasta mañana!
Pues desde aquí se vivió con la misma intensidad, jeje. Qué nervios cuando empezabas a oír en las noticias que Iberia estaba de huelga, pero «no» estaba de huelga, y los retrasos se acumulaban, y en la tele el anuncio de los Reyes Magos «en Navidad lo que importa eres tú». Hay que…
Salvo por las esperas, no te quejes (y ya sólo con las esperas tienes motivos para quejarte abondo), que yo iba solo y me aburrí cantidad, y aún por encima no pude hacerme la foto con Hagrid! (porque iba solo, lo de la cámara seguro que lo solucionaba rápido, jeje).
¡Y yo guardándome de cenar esa noche para esa cena italiana que teníamos prevista! Bueno, no digo nada, que lo comimos al día siguiente, y ¡vaya paparotada! Lo de llegar a Alvedro y ver que allí no había ya nadie también fue chocante… Más cuando nos llamaste para decir que ya estabais en Santiago, jeje. Sí que fue un día largo. Y lo comenzaste a las 7.30!!
Bueno, yo considero que al final te compensó (¡y a los que estábamos por aquí más!) ese día de retrasos para los veintitantos que pasaste aquí… ¡Que esos sí fueron intensos! ¿Qué hay que no te diera tiempo a hacer?
Y ya vale, que esto casi es un post de blog, no un comentario. Bicos!