Hola gente, qué tal? A ver si me pongo las pilas de una vez consigo ponerme al día con las actualizaciones. Hoy os voy a enseñar alguna foto de cuando vinieron Nuria y Rosa por aquí, y os voy a contar un poquillo lo que hicimos esos días.

La visita fue bastante fugaz, porque las ocupadas agendas de mis amigas no les permitían pedir más días de vacaciones, pero no hay problema, nos adaptamos a todo! Simplemente teníamos que hacer más intensos los 3 días que pasarían en Genova.

Llegaron desde Oporto a Milán el sábado por la tarde. Las temperaturas de Genova no son las de Coruña, verdad? Lo mejor es dejar las maletas en casa e irse a dar un paseillo por Corso Italia hasta Boccadasse, y allí tomarse un helado para descansar del viaje. Cuando llegó la hora de cenar pretendía llevarlas a Da María para que probasen una selección de comida típica de Genova, pero por lo visto cierra los sábados por la noche así que tuvimos que optar por el plan B y tomarnos una pizza en Ravecca. Luego llegó el momento de bajar a Piazza delle Erbe y a los vicoli, unos mojitos en una terraza, y a disfrutar del ambiente.

Al día siguiente nos dedicamos a conocer Genova. No os voy a contar otra vez el recorrido que hicimos, porque creo que ya os lo sabéis de memoria. La única novedad fue la visita al acuario, que estando Rosa aquí era parada obligada. La verdad es que vale la pena. Es enorme, uno de los mayores de Europa (no sabemos muy bien si el primero o el segundo) y visitándolo con guía es todavía mejor.

A la hora de cenar… aperitiviiiii! Estas chicas no se pueden ir de Genova sin probar el apertitivi del Palazzo Ducale. Qué hambre!
Al día siguiente nos fuimos de excursión a Cinque Terre. Igual que cuando vinieron Miguel y Carlos, nos cogimos el tren hasta Riomaggiore, e hicimos el recorrido de este a oeste: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterrosso, con una parada técnica en el medio para comer algo de focaccia y unas cerezas fresquitas. Otra novedad con respecto a la visita anterior a Cinque Terre es que la rematamos con un baño y una siesta en la playa de Monterrosso, que después de los 12 kilómetros para arriba y para abajo es una buena forma de relajarse. Y de «última cena» en Italia unas pizzas del vulcano, que uno no se puede marchar de Genova sin probarlas.

Ya véis que aunque corta la visita fue bastante intensa. Chicas, espero que lo hayáis pasado bien y que os haya gustado Genova. Intenté concentrar lo mejor de la ciudad en un par de días, no sé si lo conseguiría. Os dejo por aquí unas fotos del viaje.
Bueno gente, mañana más. Ma voy de paseo a hacer gestiones. Un besiño!