Mónaco declara la guerra a…

Ciao ragazzi, come va?

Oggi vi vado a parlare del nostro viaggio a Montecarlo, non confundire con Monaco, perchè dovete sapere che se a un italiano gli parlate di Monaco pensa vi referite a «Munich» in Germania, e forse se questo errore lo avete nella stazione ferroviaria, le conseguenze sono abastanza pericolose…

A las 9:10 de la mañana estábamos en la estación de Principe para coger el tren destino a Ventimiglia, en la frontera entre Italia y Francia, y después de un trasbordo y unas horas extra en otro tren, estábamos por fin en el famoso Principado de Mónaco, donde vive Carolina, pero no la que conocen los MClan!!

Impresionante toda la ciudad: la estación de tren más limpia y moderna que vi en mi vida, escaleras mecánicas en medio de la calle, todo cuidadísimo e impecable… La primera parada fue el palacio del príncipe, desde el que se podía disfrutar de una vista panorámica de todo el puerto, luego bajamos hasta el mar haciendo una parada técnica en el ayuntamiento para hacernos con un mapa. Luego llegó el momento de conocer la catedral, el acuario… parece que nos empieza a venir el hambre ¿no? Pues nada, nos paramos en un parque y sacamos de bocatas, que para eso somos guiris!!

Seguimos el paseo todo por la costa hasta llegar al puerto deportivo. Los yates… sin palabras, si ya me había quedado impresionada con los que hay amarrados en Génova, lo de Monte Carlo no tiene nombre… ¡hasta había uno con helipuerto! La verdad es que es indescriptible, parece mentira que haya personas que puedan tener tantísimo dinero!!

muelle

El recorrido nos llevó hasta el gran Casino, pero nos quedamos en la puerta porque nos obligaban a dejar todo en el ropero y era de pago, así que siendo sólo para ver el ambiente no nos pareció un gasto muy razonable. Lo que sí hicimos fue dar un paseo por los jardines y hacernos las fotos de rigor en la escalinata, como grandes magnates pillados de improvisto por los paparazzi…

yate

¿Y qué más hay en Mónaco? Pues el circuito de fórmula 1, así que no nos podíamos ir de la ciudad sin hacer almenos un tramo a pie. Cuando llegamos otra vez a la costa encontramos un Jardín Japonés muy chulo, perfecto para hacerse más fotos, pero aún más lejos encontramos algo que nos gustó todavía más… ¡La playa! No había bañadores así que sólo pudimos mojarnos los pies, pero bueno, por lo menos pudimos tomar el sol un poquillo y descansar, que aunque Mónaco es pequeñito ya le iba llegando a la visita!!

playuqui

Era el momento de volver, nos ponemos en marcha rumbo a la «gare» a esperar el tren. Fue un viaje bastante largo hasta Génova, pero allí nos esperaba la recompensa: gnocchi al pesto!! qué buenos! y de postre helado de bacio y stracciatella, que a lo tonto a lo tonto… acabamos comiéndonoslo todo!

Pues hasta aquí nuestra visita a Monte Carlo. Como siempre os dejo unas fotos (de las 600 que nos hicimos) para que veáis un poco de la ciudad. Mañana más chic@s, disfrutad del fin de semana. A domani!

Un comentario en «Mónaco declara la guerra a…»

  1. Así me gusta, haciendo patria: las clásicas «catalinas» de Riazor en Montecarlo.

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