Ola a tod@s! Qué tal?
Cuánto tiempo sin encontrarnos por aquí!! La verdad es que últimamente tenía esto del blog un poco abandonado, pero ahora que ya están finiquitados los exámenes (y todos aprobados!!) por fin puedo dedicar un ratillo a sentarme por aquí y contaros cómo fue este último mes en Genova, que no hablamos desde mayo!!
Me quedé pendiente de hablaros de nuestra excursión en moto desde Santa Margherita Ligure, así que sin más preámbulos sigo con la crónica de este Erasmus.
Todo empezó con un anuncio de una empresa de alquiler de motos en la zona de Portofino, en Santa Margherita Ligure. Por lo visto te alquilaban la moto por horas, así que era la oportunidad perfecta para conocer la zona haciendo un recorrido mucho más libre por los pueblos y las playas del levante ligur. En principio yo también me iba a aventurar conduciendo, pero a pesar de las prácticas previas en el aparcamiento del recinto ferial de Genova, al final el miedo al tráfico italiano me pudo y me conformé con ir de paquete.

El recorrido lo tenéis marcado en el mapa. Cogimos la moto en Santa Margherita y nos fuimos del tirón hasta Chiavari. La verdad es que no es el pueblo más bonito de los que vimos ese día, además es el único que no sigue con el estilo de construcción de la zona, ¿sabéis? las típicas casas en tonos marrones y rojizos encaramadas a las montañas… De todas formas el paseo marítimo estaba bastante chulo, y luego visitamos el casco antiguo, y dimos una vuelta por el mercado de antigüedades, que también vale la pena.
Nos volvimos a la carretera y le tocó el turno a Zoagli, un pueblito diminuto que nos quedaba de camino a Rapallo. Simplemente una playa bajo el puente de las vías del tren, y un castillo en el muelle en el que estaban celebrando una boda.

A continuación llegamos a Rapallo, mucho más turístico que los sitios que acabábamos de visitar. El puerto es bastante grande y lleno de yates, aunque no tiene punto de comparación con lo que hay en Portofino y Santa Margherita. También el paseo marítimo está chulo, da gusto lo bien cuidado que lo tienen. Aquí nos dió la hora de comer, así que nos cogimos unas focaccias y nos sentamos a comerlas al solete, ya era hora de hacer un descansillo!
Quisimos aprovechar el buen tiempo, así que en vez de irnos a tomar un café o reposar un poco la comida, nos cogimos otra vez las motos y nos fuimos hasta Portofino. Por la carretera de la costa encontramos una playa de entrada libre (por aquí te cobran por ir a la playa…) nos pegamos un baño rápido y nos sentamos luego en unas roquitas a tomar el sol.

Luego llegó el momento de visitar Portofino (por tercera vez para mi). Nos cogimos unos helados y nos dimos una vuelta por el puerto y el castillo. Es increíble lo guapísima que es la gente con dinero, parecía que íbamos paseando por un catálogo de Tommy Hilfiger!!
Nos quedaban sólo dos paradas e nuestra ruta. La primera de ellas, Camogli, es un pueblito de pescadores precioso que está prácticamente pegado a Genova. Estaban de fiesta porque al día siguiente era la famosa «Sagra del Pesce Friendo», en la que se monta una sartén gigante en el muelle, y ponen a freír el pescado recién salido del agua. Después de dar un paseillo por la zona y de hacernos las fotos de rigor con la sartén gigante, nos fuimos hasta Recco, nuestra última parada.

No es un pueblo demasiado bonito, es famoso simplemente por la «focaccia formaggio di Recco». Algunos de vosotros ya la probasteis, es esa finita que está rellena de queso. Después de hacer cola durante un rato largo y hacernos con la prueba, llegó la hora de volver a Santa Margherita a devolver la moto, y luego de otra vez a la estación de tren para volver a Genova.
La verdad es que la experiencia valió la pena, nunca habíamos hecho un viaje así en moto, y pudimos conocer los pueblecillos de la zona, que no habríamos visitado de otra manera.
Con esto y un bizcocho… buena sombra le cobija. Hasta mañana!
Queridiña, ya te leí.
Me alegro de que hayas aprovechado este año con tan buenos resultados académicos y turísticos.
Un besiño muy grande (te veremos muy pronto).
¡Ha vuelto! Que tiemble la blogosfera, que María ¡ha vuelto!
Un día genial, ¿no? Qué envidia de paseo en moto… Pues nada, nada, tú sigue poniéndonos los dientes largos, que así cuando te vuelvas tendremos pensados planes estupendos para que no te quieras volver a ir (al menos por el momento…)
Un besote!!