Tercer día de escapada por Italia, y el primer destino del día… Rimini! Dice mi guía de Italia:

Asomada al Adriático, con sus playas próximas a las tranquilas colinas del interior, Rimini es famosa como destino de vacaciones. Bajo la apariencia turística existen todavía huellas de la Animinum romana (como las ruinas del anfiteatro o el elegante arco de augusto en el cruce entre Via Emilia y Flaminia) y de la capital de los Malatesta.

Muy bonitas las ruínas romanas y el templo malatestiano, pero lo mejor de lo mejor, sin duda… la playaaaa! Nunca habíais escuchado que el paseo marítimo de Coruña es el segundo más largo de Europa? Pues el de Rímini es el primero, aunque hay que decir que aunque es más grande el nuestro es sin duda más bonito, que el suyo al ser un sitio tan turístico, está totalmente invavido de chiringuitos y tiendas de bañadores y gafas de sol de imitación.

Después de un paseo por la playa, un apertivi en uno de esos chiringuitos de los que os hablaba, y una ensaladita para reponer fuerzas (la cena prometía ser contundente, así que había que guardarle sitio), nos dirigimos al centro historico para ver los monumentos más importantes.
La cena de este día no tuvo nada que envidiarle a las demás. Los abuelos de Chiara nos recomendaron una bodega (Cantina della Gea) para ir a degustar los embutidos de la zona. En este local ponen delante de cada comensal un tenedor y una hoja de papel de las que usan los charcuteros para envolver el embutido. Luego llenan la mesa de bandejas de fiambre, porchetta, focaccia, piadina… y unas verduras crudas aliñadas para romper un poco el sabor fuerte del resto de la comida, así que cada uno va cogiendo y va comiendo sobre su papel. Qué rico!


Pues con las fotos de la cena os dejo hasta mañana. Besiños para tod@s. Ciao, ciao!